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RESEÑA HISTÓRICAResenia 80536

En 1957, con fecha 14 de Agosto mediante Resolución Directoral Nº 16011, se creó la Escuela de Primer Grado Nº 2769 de Varones; teniendo como Director al destacado profesor Carlos Alfaro Reyna y como auxiliar al profesor Salomón Camacho Saenz. Tres años después, en 1960 fue convertida en Escuela de Segundo Grado por disposición de la Inspección Provincial de Educación de Santiago de Chuco.

Esta flamante Escuela, encabezada por sus dos profesores dio muestras de organización en el trabajo educativo y fue la primera en construir su local propio en un terreno donado por el señor Absalón Pérez Alvarez, ubicado en la intersección de la calle Gálvez y Simón Bolívar. Esta obra se inició en el año de 1959 con el aporte de la comunidad y con la colaboración económica de la señora Laura Vega de Manucci, y se concluyó en los años posteriores.

En el año de 1971 la mencionada escuela cambió de nomenclatura por motivo de codificación de la Reforma Educativa, quedando como Centro Educativo Nº 80536; por este tiempo había ganado prestigio y se consideraba como el mejor en el pueblo ya que gozaba de las preferencias de la población. Actualmente cuenta con 08 secciones y con más aulas construidas por la APAFA y por FONCODES. Su director actual es el Profesor Adolfo Méndez Boado.

Extraído de Monografia de Cachicadán - 2009

 

INAUGURACIÓN DE LA “ESCUELA DE DON CARLOS ALFARO”

En Cachicadán siempre surgen hombres dotados de sentimientos especiales, que los motiva a trabajar por la tierra que los vio nacer; su deseo es verla progresista y grande, y por ella ponen su voluntad de servicio, a fin de conseguir el bienestar general de los demás; es decir que como hijo agradecido de Cachicadán, debe hacer algo importante para su pueblo. Uno de ellos entre otros, es don Carlos Alfaro Reyna, quien en forma muy singular ha demostrado ser un hombre que quiere a su tierra en forma muy desinteresada, por lo que hablar de él es un gran placer.

Don Carlos Alfaro Reyna, se graduó en la Universidad Nacional de Trujillo, como Normalista Urbano,  por lo cual fue nombrado como profesor, para trabajar en  la Escuela Pre-vocacional de varones Nº 273, conocida por “Centro Viejo”, alma mater, donde el estudió su primaria; allí trabajó como docente durante 7 años consecutivos, siendo Director don Hermán  Geldres. El trabajo desplegado de don Carlos fue muy satisfactorio; en forma permanente cumplió con su labor  con ahínco, y vocación de maestro abnegado; esto le valió para que posteriormente el Inspector de Educación de Santiago de Chuco, Sr. Santiago Pereda Hidalgo le asignara el cargo de Director de la nueva Escuela Nº 2769 de reciente creación, la cual debería funcionar de inmediato, para ello  el Inspector mismo sacó dos secciones de primero y segundo grado respectivamente del “Centro Viejo”, y con ellos puso en marcha el funcionamiento de la nueva escuela en Cachicadán. No sólo los alumnos sacaron del Centro Viejo, sino también a dos profesores, Don Carlos Alfaro y a don Salomón  Camacho Saenz, otro profesor entregado de lleno a la enseñanza.  

Las dos secciones de niños salieron debidamente formados, juntamente con sus profesores e ingresaron a su nuevo local, el cual era la casa del señor Carlos Quiñones Siccha, quien lo cedió con mucho cariño y voluntad, porque él amaba a los niños; por su parte don Carlos y don Salomón asumieron el reto de la educación en la nueva escuela, porque ellos amaban su carrera, en ningún momento pensaron en fracasos, porque lo difícil se podía superar, es así entonces como se entregaron de lleno a su trabajo con mucho optimismo, pero pese a ello tuvieron que afrontar una vía crucis, que surge debido a la perdida de las dos secciones de alumnos del Centro Viejo, y de los dos profesores ya mencionados, por cuanto el Director Sr. Hermán Geldres, opuso tenaz resistencia ante el atropello según él, cometido contra su Escuela por parte de la Inspección de Educación de Santiago de Chuco, por lo que comenzó una campaña disociadora en agravio de la personalidad del Sr. Alfaro y del Sr. Camacho, sin embargo nada  los amilanó, sino que al contrario les dio mayor coraje y contra viento y marea siguieron trabajando sin que nada les importe.

Para solucionar la falta de mobiliario escolar, fueron a Picomas donde adquirieron los llamados “tuntos de maguey”, los cuales le valieron para sentarse; así mismo los padres de familia contribuyeron con sillas y mesitas en apoyo de sus hijos, y así de esta manera, la nueva escuelita 2769, fue ganando prestigio dentro del pueblo. Posteriormente surgió la idea de adquisición de un terreno, donde construir un local propio, sobre lo cual conversaban los padres de familia y lo profesores, estas conversaciones  las escuchaban los niños Hugo y Santiago Pérez Villalobos hijos de don Absalón Pérez y de la señora, Carmen Villalobos; poseedores de varios terrenos en el pueblo; a estos dos niños se les encomendó hacer la gestión del terreno ante sus padres. Hugo  y Santiago plantearon ante sus padres la necesidad de que la escuela donde ellos estudiaban, tuviese su local propio, y si para ello podrían hacer la donación de un terreno. La respuesta no se dejó esperar, siendo don mismo Absalón quien se encargó de entregar el solar ante los profesores Carlos Alfaro y Salomón Camacho, haciendo presente que lo hacía a nombre de él, de su esposa y de   sus hijos y que fueron sus  hijos los que lo convencieron. El terreno donado se encontraba situado en parte céntrica, en una esquina entre la hoy calles Bolívar y José Gálvez, contiguo a la Guardia Civil, hoy Policía Nacional.

Don Carlos y su colega Salomón, quedaron sorprendidos, ante  esta valiosa donación, agradeciendo, este noble gesto filantrópico que llenaba de  alegría a todos, tanto a profesores, padres de familia, niños y comunidad en general, los cuales no creían cuando recibieron ésta feliz noticia, no obstante era verdad y había que  hacerlo conocer al pueblo  mediante  la emisora  local existente en esos días, como que así fue y dicha noticia fue bien recibida en la población, al mismo tiempo que comprometió a muchos ciudadanos, para que voluntariamente ofrezcan su aporte para la construcción del local.

Teniendo ya el terreno en la mano, ahora había que agenciarse del plano y los materiales para construir las aulas, esto si constituía un verdadero reto, por lo que había que asumirlo con verdadera responsabilidad, sin pensar en dificultades, entonces se dijo y se hizo poniendo manos a la obra; empezando primero por agenciarse del plano, el mismo que fue tomado de  la Revista Educación, en seguida recolectar la paja para los adobes; para lo cual el señor Carlos Alfaro, levantaba a las seis de la mañana para ir por Chuca a contratar este material, a fin de que esta no falte y los trabajadores avancen en la fabricación de adobes, aprovechando el buen tiempo, luego regresaba temprano, para ver el trabajo y atender a sus alumnos, él nunca faltaba ni llegaba tarde; se daba tiempo para todo con mucho entusiasmo. Pronto llegó el momento de abrir cimientos, para el que ya se contaba con la piedra y los albañiles, siendo uno de ellos el señor Leoncio Reyna, hombre experimentado en este oficio, y como quien dice un maestro para sacarse el sombrero; también otro albañil fue el señor Humberto Gallardo, también experimentado en construcciones de casas.

Cuando empezó la construcción del local, hubo mucho entusiasmo, mucha gente acudía para hacer la minga, todos movidos por la invitación que se hacía por medio de la Emisora local, puesto que esta tenía parlantes; uno en la calle Gallardo, otro en “el agua caliente”, Barrio San Miguel, otro en la Plaza de Armas, y el cuarto en la carretera. Fue a través de esta emisora  donde se daban las noticias, intercaladas con música y arengando al pueblo para que concurra a trabajar voluntariamente en pro del nuevo local, nadie se hizo el de rogar, cada día acudían masivamente a aportar con su trabajo, tales como don Arturo Agreda, Carlos Quiñones, el Concejo Distrital con un volquete, los padres de familia y muchos más. Me acuerdo que de Huacaz ayudaron los Vílchez, la familia Valencia, Encarnación Salvatierra, Francisco Rodríguez y sus hijos; así mismo participó en la construcción don Lizardo Castillo, hombre fuerte y voluntarioso. Gracias a esta gente de buen corazón y  empeñosa se iba haciendo realidad el sueño del local propio, obra que no sería el trabajo de uno o dos personas, sino de todos, porque este trabajo queda en el pueblo, no lo iba a llevar el Señor Alfaro, ni los profesores. Todo el esfuerzo desplegado en esta obra era precisamente la expresión de confianza en el profesor Alfaro, porque conocían que era un hombre que si podía terminar lo que se había comenzado, porque era un hijo de Cachicadán, que trabajaba desinteresadamente. Nadie se negaba en brindar su apoyo, sino unidos como debería ser aportaron con lo que les era posible.

En este espacio se mencionan como reconocimiento las siguientes colaboraciones:

Los esposos Pérez Villalobos como ya se ha dicho, donaron el terreno con un área de 1,500 m2.

La señora Laura Vega de Manucci dio la suma de 15,000 soles en efectivo

El Sr. Alberto Aranda, dio sus bosques, para que corten toda la madera que necesiten para la construcción, y así todos colaboraron con el material que estaba  a su alcance.

Mas terreno donó la señora Clara Espinoza, al otro lado de la quebrada y se compró más haciendo actividades.

El ministerio de Educación para realizar los acabados del local dio S/. 30,000

También los hermanos  Helí y Segundo Alfaro Beltrán, hermanos de don Carlos, dieron todo lo recaudado en la corrida, consistente en 30,000 soles, también se compró otros retazos de terreno de ls señores Marcos y José Lino Quezada, con todo eso agrandó la propiedad de la Escuela y todo eso figura en las escrituras de la Institución Educativa actual

TERMINACION DEL LOCAL

Después de 03 años aproximadamente de arduo trabajo y desvelos, al fin se concluyó la construcción del local propio, soñado un día por la dupla de maestros  esforzados y consecuentes con la educación, conformada por el binomio Alfaro- Camacho, quienes a brazo partido dieron su precioso tiempo para más tarde ver culminado, lo que para ellos a principio quien sabe era solamente una vaga idea, pero que después adquirió realidad.

Al terminar el local con sus acabados en el año de 1960, hubo fiesta grande, era por decir un loquerío, tanto profesores, alumnos, padres de familia y pueblo, participaban de la felicidad reinante de la que disfrutaban los presentes. Se trataba de la inauguración del local soñado hecho realidad, gracias al apoyo brindado por quienes si creyeron que si se puede, y por ello participaron de la ceremonia, dentro de la cual hubo padrinos de cada aula; uno de los padrinos fue el Sr. Pablo Porturas quien mandó como aporte  3,000 soles, Se contaba con la presencia del Inspector de Educación de Santiago de Chuco, acompañado de otros funcionarios de su gremio; así mismo estuvieron presentes las autoridades de Cachicadán. En esta ceremonia el Director de la Escuela Nº. 2769, profesor Carlos Alfaro en su momento hizo uso de la palabra en un brillante discurso,  durante el cual en emocionantes palabas dijo: “ Entrego esta obra para la educación, para los niños que han de venir a estudiar, para ser grandes hombres sirviendo a la Patria y a la humanidad”. Al terminar el  discurso invitó al público para que vean las aulas, todas estaban con las medidas reglamentarias que exigía el Ministerio de Educación, tenían sus pizarrones, con sus murales, sillas y mesas; aparte de las aulas tenía sus baños para niños y niñas, un lavatorio grande con varias llaves para lava manos. Contaba  también con un proscenio con dos puertas una para  entrar y otra para salir y  un escalón  a la puerta  que servía de acceso  para ingresar hacia él. La entrada principal se hacía por el portón, por el cual  se movilizaban los niños, los profesores y público, tanto para entrar como para salir.

  Hablar de  este bello local, en verdad es describir lo que ya se ha dicho. La parte de afuera o sea la fachada exterior presentaba dos pabellones con techos a dos goteras, separados por un jardín con bonitas rosas, cartuchos, hortensias y toda clase de flores, con una reja de protección muy bonita, para evitar el maltrato del jardín, eso le daba una hermosa vista, para todos los que visitaban Cachicadán, porque las flores atraen a todos que gusten verlas. Completaban estas apreciaciones sus grandes ventanales que daban hacia la calle Bolívar, por donde ingresaba la luz solar para iluminar las aulas durante el día, en las horas de clase. El local de la Escuela 2769, hoy I.E. Nº. 80536, era el primer local propio, que se construyó en Cachicadán, fue una obra ejemplo de trabajo de todo un pueblo unido lleno de amor por la educación, por lo que en adelante fue la principal escuela preferida de todos. Fue la primera en tener una banda de guerra con todo su equipo completo; a los primeros alumnos  les enseñó don Hermán Pérez, después vino un maestro de Julcán,  Desde entonces en el transcurso del tiempo el pueblo lo conocía como la Escuela de don Carlitos Alfaro hasta hoy.

Más tarde en las aulas de la Escuela de don Carlitos, comenzó a funcionar el Colegio Vespertino Municipal, “San Martín de Porres”, y la Escuela Normal “Indoamérica” Filial Cachicadán, siendo Alcalde don Martín Deza Gurreonero. Cuando el Dr. Moisés Martinez  Namay, regresó a Trujillo, quedó encargado de la Dirección de la Normal, el profesor Carlos Alfaro, quien demostró una vez más su capacidad profesional al conducir dicho Centro Superior de Estudios, donde estudiaron muchos jóvenes que años después se convirtieron  en profesores de prestigio profesional.

La escuelita de don Carlos Alfaro, bien merece que lleve ese nombre, porque allí está alma vida y corazón, fuerza y sudor, de un hombre como él, que nunca se dio por vencido, ante los imposibles, ni se doblegó ante nadie, sino que con firmeza y optimismo trabajó incansable ,para dejarnos un recuerdo que no se puede negar ni olvidar; como tampoco se puede desconocer el aporte de todos los que contribuyeron en más o en menos, para convertir en realidad una obra de gran envergadura, como lo fue el histórico y emblemático local propio de la recordada nueva Escuela 2769, hoy  80536 desaparecida para dar paso a la construcción de un local moderno de material noble sobre la superficie de 4 000 m2, conseguidos por el profesor Carlos Alfaro, mediante donaciones y compras, todo cedido posteriormente al Ministerio de Educación.

El moderno local, consistente en 06 aulas pedagógicas, auditórium, sala de cómputo, todo debidamente equipados a más de servicios higiénicos y otros, fue construido con presupuesto del Gobierno Regional que preside el Ingeniero José Murgia Zannier, siendo inaugurado el 20 de abril del presente año 2014, contando con la presencia del Presidente Regional, de la Vicepresidenta Regional, Mónica Sánchez Minchola, las autoridades locales, especialmente del Alcalde Oscar Escobar, quien tuvo que administrar el dinero que le transfirió el Gobierno Regional para la obra en mención, del Director de La UGEL de Santiago de Chuco, profesor Marcial Quispe Salvatierra, en representación del Ministerio de Educación, de los profesores, padres de familia, alumnos y pueblo en general.

La ceremonia de inauguración revistió especial importancia porque en esta oportunidad también se trataba de rendirle homenaje y reconocimiento al Profesor Alfaro, quien estuvo presente con sus familiares, para que personalmente reciba la Resolución de la Gerencia Regional  de Educación de la Libertad, en la que se resolvía, que en adelante la Institución Educativa 80536, lleve el nombre, de “ CARLOS ALFREDO ALFARO REYNA”, distinción muy merecida, que la recibió muy emocionado y por lo cual la familia y el pueblo de Cachicadán expresan su profundo agradecimiento.     

Trujillo, Julio de 2014

Asunción Ramos de Alfaro

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